martes, marzo 06, 2007

Es el código penal, ¡Estupidos!

Me preguntaba una amiga hace unos días si escribiría sobre el caso de De Juana Chaos. Yo le respondí que no, que no me interesaba entrar al trapo en un caso tan politizado y mediatizado. Hoy, después de resueltos los acontecimientos, tengo que recular y comentar algunos aspectos de toda esta polémica, de intereses encontrados y de tan poco sentido común.

Ayer, mientras la volvía a observar, me llamó la atención unos de los aspectos de La Fotografía que se tomó en su cama y que posteriormente fue publicada por The Times, la había visto muchas veces, pero ayer empecé a detallarla: observé sus manos atadas, su cabeza rapada, su mirada severa, la ausencia de sábanas, lo escueto de la habitación y el estómago contraído. Fueron varios de estos aspectos los que me llamaron la atención: todos sabemos los estragos que puede ocasionar una huelga de hambre en el propio cuerpo humano, lo grave que puede tornarse la salud y de como el estomago se va consumiendo a sí mismo. La huelga de hambre es todo un reto para el que la contrae y esta completamente llena de valor. Esto hace que este tipo de huelgas tengan un alto grado de presión en el adversario, porque se está contribuyendo con el propio cuerpo para lograr algo, se esta respetando tanto las ideas que se expone la poseción más valiosa, el cuerpo.Por esta razón la parafernalia de la foto me parece fuera de lugar y hasta contraproducente para el huelguísta. El hecho de que José Ignacio De Juana Chaos haya dramatizado tanto su condición no hace más que poner en entredicho el respeto que este tiene de su cuerpo, de sus ideas y de su planteamiento. La presión en una huelga de hambre es inmensa, ya por su significado, por eso no se hace necesario forzar la situación ya que tu cuerpo es la situación. Pero alguien que se ata para la ocasión, que se corta al cero el cabello para la ocasión, que se maquilla para la ocasión y que muestra su estómago para lograr un ambiente dramático se está burlando de si mismo. Tú haces una huelga de hambre y la sostienes, eso tiene valor, pero al actuar para dramatizarla logras que tu credibilidad sea puesta en entredicho, porque se ha forzado tanto la situación que parece sospechosa.

Por otro lado están los grupos políticos y las asociaciones de víctimas tan faltos de sentido común por estos tiempos. Resulta que se crea una atmósfera irrespirable al protestar por algo que la justicia ya ha decidido o que se puede decidir a razón del codigo penal. Las protestas por las 25 víctimas del asesino etarra carecen de total sentido, porque este personaje ya ha cumplido esa condena. La condena actual es por la publicación dos artículos considerados como amenazas no terroristas. Fue condenado a un periodo de tiempo del cual ya ha cumplido una parte y que esto le permite adquirir una condición que el poder judicial le puede otorgar.

Hablemos claro, el hombre es un asesino, no ha pagado ni un año de cárcel por cada persona que mató, es tendencioso, manipulador y desleal al tratar de aderezar su Huelga y engañar a la opinión pública, por los hechos de su vida debería estar en la cárcel durante mucho tiempo, pero el tema no está en las manos de la sociedad civil, ni siquiera en las del gobierno, se encuentra en las manos de la justicia y sus leyes. Aquí no hay responsabilidades del gobierno de Zapatero, ni de los anteriores de Aznar y González, en todo caso lo que se debería hacer es cambiar la ley. Las manifestaciones de las asociaciones y foros de víctimas, así como las declaraciones del Partido Popular deberían ir encaminadas a la presión por un cambio de las leyes antiterroristas y al código penal. Nada más.

Mientras nos concentramos en otras cosas, no vemos la realidad del problema. Pareciera que cuando el país requiere unión y un trabajo conjunto entre un gobierno más generoso y una oposición constructiva se va hacia el frentismo. En el momento en que la nación necesita reconociemiento y paciencia de las víctimas nos encontramos unas personas que confunden la justicia con la venganza. En la otra acera está el grupo terrorista, que ya ha identificado el problema que conlleva matar y que apuesta por el desarme, estando unidos y con la fuerza, convicción y la burla que tienen los que ven en su enemigo a un hombre con dos cabezas.

Comentarios:
Yo creo que el gobierno cuando se decidió a negociar con ETA sabía que en algo tendría que ceder. El lo lógico de toda negociación. Si no cedes nada ya deja de llamarse negociación. Si el acercamiento de los presos al país vasco o la rebaja de condenas es el coste de la paz pues yo también lo hubiera hecho.
El problema ahora es si se puede confiar en la palabra de unos terroristas.
 
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