martes, mayo 01, 2007

La moral de lo inmoral (Versión dos)

Antes de comenzar a escribir lo que hoy nos compromete, las elecciones a la presidencia de Francia, quisiera hacer dos incisos que identificarán algunos rasgos de mi posicionamiento en referencia a este acontecimiento.

Enfrentamiento derecha-izquierda: En la segunda vuelta de las presidenciales francesas habrá un concierto clásico del enfrentamiento de la derecha contra la izquierda. Nada de centro y, aunque con matices, un partido representará una filosofía de vida. Los rojos contra los azules, nada de medias tintas o de centrismo radical.

Mayo del 68: Una fecha que está marcada a fuego en el imaginario colectivo de nuestra sociedad. La generación artífice de esta revuelta intentó crear un mundo diferente y buscó la victoria final. Esta generación lo tuvo todo para ganar la batalla de las conquistas sociales, pero falló y pecó en el sentido de pedir lo máximo y buscar lo imposible intentando tensar la cuerda más allá de sus posibilidades. Al final, supo que debajo de los adoquines no había arena de playa y la revuelta no alcanzó los objetivos deseados perdiendo una gran oportunidad para lograr un modelo de sociedad diferente. Al no ser así, la clase dirigente mundial juntó filas y en unos años desarrolló lo que hoy conocemos como la Revolución conservadora de principios de los 80.

Con estos dos incisos quisiera comentar, brevemente, el acontecer que nos emprende en esta ocasión: las elecciones en Francia y el candidato conservador Nicolas Sarkozy. Se vino el hombre a decir, en un mitin en París hace unos días y arropado por más de 35.000 personas, que el origen de todos los males de la Francia de siglo XXI se debía a la revolución social derivada del mayo parisino del 68. Habló de esta revuelta como el inicio de la decadencia moral y social de su país. “...sí, la moral, una palabra que no me da miedo. La moral, algo que despúes de Mayo del 68 no se podía hablar” afirmó, y continuó sin que nadie le preguntara, “los herederos de Mayo del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, lo bonito y lo feo, (...) que la víctima cuenta menos que el delincuente, que se había acabado con la autoridad, la cortesía, el respeto y que nada estaba prohibido”.

Se olvida Sarkozy que la revuelta tuvo lugar por culpa de las desigualdades y el clasismo reinante en la Francia de los 60. Se olvida Sarkozy que la protesta frente a la Sorbona ocurrió porque en el mundo las personas se morían de hambre y la derecha francesa los había dejado a un lado después de muchos años en el gobierno. Para Sarkozy la moral puede que signifiquen muchas cosas, aunque éstas sean diferentes a la justicia y la igualdad de oportunidades. A lo mejor para Sarkozy la moral significa poseer colonias y exprimirlas hasta el punto de casi axfisiarlas para luego soltarlas y darles la espalda con desprecio.

Nicolas Sarkozy habla del cambio necesario y promete enterrar Mayo del 68 para evitar que el país continue sin futuro por otros cinco años más. Es curioso que el ex-ministro hable así de unas legislaturas que él ayudó a conducir. En el mitin de París declaró que se sentía orgulloso de llamar "basura" a los jóvenes de los suburbios justo antes de la rebelión de los suburbios de 2005, lo afirmó diciendo que alguien debía decir basta, pero omitió explicar las razones de por qué sus palabras habían desencadenado los hechos. Sarkozy habla también de la identidad francesa, de esa necesidad de reencontrar las escencias francesas de las que habla Le Pen y llama a los seguidores de Bayrou (el candidato perdedor de la primera vuelta) pronunciando: “Os necesito, necesito lo que representáis, en lo que creéis”, como si toda Francia creyera que la desigualdad y el olvido de los más necesitados es el camino preferido y pensado por ellos.

Olvida Sarkozy que el gobierno, que él ayudo a conducir, es el responsable de los hechos denunciados por el colectivo de Los Hijos del Quijote por una vivienda digna y un hogar para los ‘sin techo’ que él había olvidado sistemáticamente desde el año 2000. Olvida Sarkozy que a principios de siglo su gobierno bloqueó todas las iniciativas de ley que permitían el acceso a la vivienda digna del pueblo francés. Los socialistas presentaron una ley en la que cada ayuntamiento estaría obligado a destinar el 20% de las viviendas construidas en su pueblo a construcciones de caracter social. El gobierno conservador lo bloqueó, Sarkozy lo anuló. Y viene Nicolas unos años después a prometer leyes de acceso a la vivienda, elecciones de cara, por supuesto, esa es la moral de la que habla.

Si bien es cierto que Mayo del 68 quiso cambiar muchas cosas y consiguió algunas pocas, que su generación supo tarde que no había arena de playa debajo de los adoquines, que Sartre hablaba mucho y que ítaca no estaba tan cerca, pero moral si tenía. Mucha moral para dejar sus asientos aterciopelados de la facultad, sus habitaciones y coches de familia para observar que el mundo no se acaba detrás de Versalles. Organizar una protesta por la conquista de calidad de vida de los menos favorecidos o los habitantes de países pobres si tiene mucho de moral, y de coraje. No la tiene quien olvida a la gente de su diferente clase social y sólo los aprecia cuando ya es evidente o cuando se avecinan unas elecciones presidenciales. Se viene Sarkozy a decir que el problema de nuestra sociedad es la falta de moral impulsada por Mayo del 68, yo creo que realmente a nuestro mundo le falta ese sentimiento real de solidaridad y cooperación que posee la moral verdadera.

Habla Sarkozy de la moral de lo inmoral, viene a demostrar que la solución es la causa del problema cuando el asunto es la falta de concreción de la solución.

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