lunes, octubre 05, 2009

La incertidumbre



Hace unos días, pensando en la incertidumbre y lo que puede significar, recordaba que cuando era niño le tenía miedo a la oscuridad. En casa teníamos que recorrer un pasillo interminable para ir a cualquier lado y en la noche se hacía especialmente largo... me asustaba.

Ya no es lo mismo que cuando era niño, ya no le temo a la oscuridad pero siempre me veo aplicando las mismas soluciones y comportamientos que cuando era peque. Camino con decisión, observo mucho más, me doy prisa y afronto esa incertidumbre con serenidad. Analizo, corrijo y actúo frente a la nebulosa de lo incierto.

Me llegó ese recuerdo preguntándome ¿Qué sería del hombre sin lo incierto, ese motor que nos hace correr más rápido, pensar más profundamente y reír con más satisfacción cuando hemos pasado esos momentos de zozobra.

Muchas personas se pasan la vida evitando esos momentos, pensando en su seguridad y la tranquilidad que ya conocen, les respeto y algunos días envidio, ya quisiera yo ser una persona tranquila que no se buscara problemas dónde no los tiene. Pero para bien o para mal no lo soy.

Necesito de la incertidumbre como motor, me gusta afrontar retos, romper estadísticas e ir más allá de las simples probabilidades y de lo evidente. La semana pasada caminando por el sur de España junto con un gran amigo, hablábamos de lo mismo y llegó a nuestra conversación esa canción de Macaco que dice: "si dicen no llegas, de puntillas alcanzamos", toda una declaración de intenciones, todo un grito ante la incertidumbre.

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Comentarios:
Te he mencionado en un post, y hasta te he dejado un consejo.
 
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